jueves, 16 de enero de 2014

UN DIOS CIEGO (texto y fotografía de begoña casáñez clemente)


                                                            

 
 
 
 
 
                                                                UN DIOS CIEGO

 

De nuevo estaba atravesando la capa de algodón que precede a la refulgente luz . Ahora como un dios ciego, sólo se podía imaginar la tierra y los acontecimientos que en ella se desarrollaban ajenos a su situación sobrevolando el mundo, sintiéndose por un momento miembro cercenado, unidos por los finos hilos de los recuerdos a los que se agarraba desesperadamente para no caer, como el sol se aferra al horizonte antes de que la oscuridad venza en la diaria y eterna lucha.
Caminó las aceras frías de la ciudad y llegó al portal que tantas veces había soñado franquear. El timbre sonó perturbador, como una sentencia llegada al momento de cumplirse. Se miraron por unos segundos largos como horas en calma. Sus manos se unieron por primera vez. Dibujaron sornrisas y regalaron besos a la lluvia.
Pero a pesar de todo, no pudieron traspasar la dura coraza de sus egos.
 
 
 
 
 
 
 
Begoña Casáñez Clemente

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