jueves, 12 de junio de 2014

LA MAICA (poema de David González. Fotografía de begoña casáñez clemente)

 
 
 
 
 


 
 
 
LA MAICA


no tiene piños.
Le han caído todos.
Por culpa del caballo primero
y por la mierda de comida
del talego después.

Así la chupas mejor,


le decimos todos.
La Maica está desdentada,
y eso quizá influya en su voz,
una voz
que le viene
que ni pintada
para arrancarse por bulerías.
El Richard se asoma a la perlacha
cada noche,
después del recuento,
y se pone a gritar:

¡Maica! ¡Esa Maica!
¡Cántanos algo! ¡Venga!


Ella se hace la loca,

¡Esa Maica bonita!
¡Venga! ¡Cántate una!


pero siempre acaba
por hacerle caso.
El picoleto de la garita
deja de pasear
de un lado para otro,
se apoya contra el muro,
pone encima su fusil,
enciende un truja
y escucha en silencio
esa voz sin dientes
que nos muerde a todos
el corazón.
 
 
 
 
David González

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