viernes, 30 de enero de 2015

EL CUENCO DE CEREZAS (poema y óleo de begoña casáñez clemente)

 
 
 
 
 
 
 
 
 
EL CUENCO DE CEREZAS
 
 Todas rojas y unidas de a dos.
Piel tirante en la que se refleja la luz.
Casi redondas enrolladas entorno a la simiente.
Su carne es atractiva y jugosa,
ningún ojo pasa sin detenerse a contemplarlas.
Unos las admiran sonrientes y siguen su camino,
pero hay muchos que apoyan su frente
en la luna del escaparate de la tienda de víveres.
Sus ojos se eclipsan clavados en la fruta prohibida
y crece su entrepierna, mientras de la comisura
de sus labios emana la saliva del orate.
Las cerezas ajenas a la luz y a los moscones
reposan sin saber que están clamando,
que todas ellas son tentación para acercar la boca
al corazón que esconde la semilla.
Ignoran que no solo los pájaros desgarrarán
su joven belleza carmesí, y esparcirán la vida que envuelve.
No saben nada las cerezas del cuenco,
pero si, los que apoyan la frente en el cristal.
 
 
begoña casáñez clemente

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